“Lo interesante de los sueños es que
son como los motorcitos que te permiten dar los
siguientes pasos. Lo encantador en el proceso es darte
cuenta de que los puedes ir cambiando, ajustándote a las
oportunidades que te da la vida”, reflexiona esta
ejemplar maestra.
Cárdenas estudió pedagogía en la UNAM. Llegó de
México en el 2001 para hacer una maestría en
antropología, con concentración en estudios de género,
en la New School for Social Research. “Quería extender
mis fronteras. En algún momento empecé a imaginar que
quería ser de esas mujeres que viajan… quería conocer
más gente”, dice Cárdenas, quien es la primera en su
familia que viaja fuera del país para estudiar.
Como directora asistente del Programa de Estudio y
Trabajo de la escuela Cristo Rey en El Barrio, se ocupa
con adolescentes de 14 años de edad en adelante,
preparándolos para que sean verdaderos profesionales.
Este programa fue creado por los jesuitas en un barrio
de Chicago con la idea de establecer una escuela
católica que le sirviera a la comunidad y que fuera
autosuficiente. Este modelo de estudio y trabajo, en el
que los estudiantes trabajan para pagar sus estudios y
adquirir experiencia profesional, se reprodujo en Cristo
Rey con el apoyo de Bill Gates.
“Creamos este programa desde el principio”, revela
Cárdenas, quien tuvo que vender el programa a las
empresas. “Yo llegaba del mundo académico, no estaba
acostumbrada a entrar a las oficinas de Corporate
América”, dice, considerando que ese fue un reto que
tuvo que enfrentar en su vida profesional, ya que sentía
inseguridad por su limitado dominio del inglés. A través
de esa experiencia descubrió que aunque su inglés
todavía no es perfecto, en estas tareas “parte es el
lenguaje y parte la actitud”.
Cárdenas cuenta que viene de una familia con una
larga historia de educadoras por ambos lados. Pero
fueron sus abuelas las que la influenciaron más. “Mis
abuelas fueron mujeres fuertes que sacaron adelante a la
familia siendo maestras. Yo sabía que parte de lo que
iba a hacer en el futuro tenía que ver con la
educación”, dice esta maestra, quien admiró mucho a su
abuela materna. “Mi historia no pudo existir si no
hubiera existido esa historia de todas estas mujeres
detrás de mi”, comenta con orgullo. En cuanto a las
jóvenes latinas, a Cárdenas le preocupa que las nuevas
generaciones han crecido con el mito de que no necesitan
de gran esfuerzo para cumplir su sueño y que piensan que
un día un productor las va a descubrir o que un programa
de televisión las lanzará a la fama, y revela que “les
estoy enseñando que entre esto y el sueño, lo único que
hay es mucho trabajo, dedicación, no darse por vencidas
y no poner pretextos”, indica.